*—Dominick
Cuando la puerta se cerró tras Callum, Dominick soltó un pesado suspiro y tiró de su corbata con manos temblorosas. Sus feromonas estaban completamente descontroladas, envolviendo la sala como una tormenta invisible. Su cuerpo ardía como una llama viva, y la tensión en sus pantalones era dolorosamente insoportable. Comenzó a jadear, incapaz de frenarse.
—¿Dominick? —llamó su hermana al ver que no respondía—. ¡Dominick! —exclamó Nicole, inclinándose sobre él, tocándole el pecho