*—Callum:
Se sentía como si un camión lo hubiera arrollado sin piedad. Sus extremidades estaban entumecidas, pesadas como plomo, y un dolor punzante le martillaba en las sienes.
Callum abrió los ojos lentamente, el mundo girando levemente a su alrededor. La luz del mediodía entraba a través de la ventana, filtrándose entre las cortinas, y lo primero que vio fue a Dominick, inclinado sobre él, con el rostro lleno de preocupación. Su corazón dio un vuelco al reconocer a su alfa, tan cercano, tan