*—Callum:
Arregló con cuidado la cama prestada y salió de la habitación. Al pisar el pasillo, escuchó voces: la de Theo, la de Tyler… y esa voz profunda, firme, que lo estremecía hasta los huesos. Su Dominick. Y como si el cuerpo supiera antes que la mente, el aroma especiado de su alfa llegó hasta él, provocando que su corazón se acelerara.
Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no correr hacia él, pero su orgullo lo hizo girarse en dirección contraria y meterse en el baño.
Se dio una duc