Subtítulo:
“A veces, la verdad quema más que las mentiras.”
La noche estaba tan silenciosa que incluso el viento parecía contener la respiración. La luna, alta y redonda, teñía el bosque de un brillo plateado. Ariadna caminaba sola por el sendero que conectaba la cabaña con el claro, siguiendo un impulso que no podía explicar. Cada hoja que crujía bajo sus pies le parecía un presagio.
Naira, su lobo interior, estaba inquieta, casi furiosa.
"No estás sola."
La voz resonó en su mente como un eco