-Annabel-
Corrí a mi habitación lista para tomar mis cosas y salir de ahí. No quería tener nada que ver con ese hombre lobo. Estaba ordenando todo a la carrera cuando escucho que la puerta se abre y veo ingresar a mi supuesto compañero.
–¡Vete!
–No me voy. –Y para demostrar su punto se sentó en la cama con toda la confianza del mundo.
¿Y este que se creía? Lo fulminé con la mirada y con mi mochila al hombre estaba lista para salir.
–¿De quien escapas? –Me llegó la pregunta. Lo ignoré y seguí