-Annabel-
El sol apenas empezaba a colarse por las ventanas de la casa cuando desperté. La chimenea estaba apagada, pero el aire aún olía a leña y a algo más… algo cálido y familiar.
Me incorporé lentamente, acomodando las sábanas alrededor de mí. Mis pensamientos aún estaban saturados por las visiones que había tenido con el colgante. Samantha, mi tía Morgan, el pasillo secreto… y la certeza de que ese pasillo escondía a alguien.
Mi corazón latía con fuerza, y aunque estaba cansada, algo de