Capítulo 43.
Capítulo 43
Arya.
El Bosque de los Lamentos hacía honor a su nombre. El viento se filtraba entre los sauces llorones produciendo un silbido que erizaba mi piel.
Estaba en el carruaje cambiando el vendaje de Elara, cuando el instinto me gritó. No fue un ruido, sino la ausencia de ello.
—¡Emboscada! —rugió Dorian desde el exterior.
Una lluvia de flechas impactó contra la madera del carruaje. El estruendo fue ensordecedor. Kael y Elian se encogieron bajo los asientos, con los ojos abiertos de par en par.
La puerta se abrió con violencia. Dorian estaba allí, con la respiración agitada.
—Arya, no son lobos. Son mercenarios de los senderos de los parias, humanos y mestizos. Por eso no los vimos venir —dijo, su voz vibrando con la autoridad del Alfa—. Van a intentar quemar todo. Necesito que te hagas cargo de la defensa de este flanco. Caín y yo romperemos su formación por el frente.
—¿Me estás dando el mando? —pregunté, incrédula.
—Te estoy pidiendo que luches a mi lado —respondió él, tom