Capítulo 42.
Capítulo 42
Arya.
Al cruzar el portón de hierro de la frontera del Norte, el convoy se detuvo. Los soldados del fuerte se alistaron, con los ojos fijos en Dorian, quien desmontó de su semental con la elegancia de un depredador que regresa a su dominio.
Pero cuando dirigieron la vista hacia el carruaje y me vieron bajar, el silencio se volvió denso.
—Es ella —susurró una mujer cerca de las caballerizas—. La traidora.
—¿Y esos niños? —murmuró otro, señalando a Kael y Elian, que se pegaban a mis piernas.
Ignoré los murmullos, apretando los puños. Dorian se acercó a mí y puso su mano sobre mi espalda.
Lo aparté de un manotazo antes de que pudiera fingir protección.
—No me toques.
—Arya, deja de pelear conmigo frente a todos.
—Entonces deja de intentar marcarme como si fuera de tu propiedad.
Dorian apretó la mandíbula, pero no tuvo tiempo de replicar. El Capitán del fuerte se acercó para escoltarnos, mientras el carruaje-celda de Kendra era llevado hacia el ala oeste.
Al pasar por mi lado,