Capítulo 44.
Capítulo 44
Arya.
Las puertas de la Mansión de las Sombras se abrieron con un ruido metálico que pareció advertirme que me marchara.
El aire aquí era denso, impregnado de incienso y de ese olor a antigüedad que solo las castas de lobos más viejas conservaban.
Al bajar del carruaje, me detuve en seco. Los pasillos de mármol negro, que alguna vez fueron mi celda emocional, se extendían ante mí como la garganta de un monstruo.
—¡Rápido! ¡Llévenla al laboratorio! —ordené, ignorando el protocolo mientras los guardias bajaban la camilla de Elara.
No esperé permiso. Corrí tras ellos, sintiendo mi corazón palpitar contra mi garganta.
Dorian caminaba a mi lado, intentando seguirme el ritmo a pesar de su herida.
—Arya, deja que mis médicos se encarguen de Elara —dijo Dorian, jadeando ligeramente.
—Tus médicos no saben nada de la fisiología de una Sangre Negra —susurré, sin mirarlo—. Si quieres que viva, apártate de mi camino
Entré al laboratorio y el corazón me dio un vuelco. Todo estaba t