El aire olía a madera húmeda, tierra removida… y anticipación. Era el tipo de noche que hace que el lobo dentro de ti se despierte antes de tiempo. Esa clase de noche donde todo tiembla, donde los ojos se posan más en la luna que en el suelo que pisan.
Los preparativos para el ritual habían comenzado desde temprano. El claro fue despejado, los ancianos convocados, los guerreros apostados en los límites del bosque como si un enemigo invisible acechara entre las sombras.
Pero no era invisible.
Es