El Alfa abrió a tope los ojos, se sorprendía por la explicación que daba su cachorro para seguir estando al lado de sus hermanos, esto le complicaba aún más las cosas.
Los Alfas Salvatore ya estaban sobrepasados, el lobezno definitivamente no quería quedarse, ¿Qué debían hacer?
— Leonardo, si él no quiere marcharse al cielo, ya déjalo quedarse con nosotros. — Angelino sugirió a su hermano
El Alfa asintió, tal vez Angelino tenía razón y no debía negarle más al lobito que siguiera con