Un Alfa que resuelve, y sirve bastante bien.
Los adultos bajaron a desayunar, los tíos observaban a los cachorros bastante enfadados.
— ¿Son ideas mías o aquí se siente algo muy tenso? — El Alfa Romano preguntaba.
— No, no son ideas tuyas, Petya y yo fuimos atados de pies y manos con las agujetas de nuestras botas, y por supuesto que sabemos que fueron los cachorros Salvatore, de haber sabido que iban a ser tan traviesos no los habríamos buscado con tanto ahínco. — El Alfa Damiano aclaraba la pregunta.
— Damiano, ¿Ya tienes las pr