Si tú mueres, mi corazón también morirá.
En el campamento, Angelino vió a su hermano marcharse con su luna, era hora de buscar a la suya.
El Alfa buscó con la mirada hasta que dió con ella, estaba sentada en la parte de atrás de la carreta, Petya le daba agua y un muslo de pollo para que comiera.
Poco a poco se fue acercando hasta que se le escuchó hablar.
— Vaya, por lo menos estás haciendo algo bueno alimentando a mi luna, y ahora si te voy a preguntar, ¿En qué demonios estabas pensando cuando decidiste traer a las lunas a e