Me iré para siempre de la manada.
Más tarde ya subiéndose al carruaje. Los lobos empleados del castillo subían bocadillos y en una hielera bebidas para los cachorros.
Los lobeznos observaban contentos la comida, eran pequeños y tenían un apetito voraz.
— Papá, ¿Por qué tenemos que ir a buscar a la tía Adisson?
— Por qué si no la buscamos y la ponemos a salvo, tu madre me va a jalar las orejas, además está embarazada, es nuestro deber protegerla a ella y al cachorro, Lorenzo.
— Ahh... Entonces vamos, pero sigo enfadado