La razón de la tristeza en la mirada de Alejandra.
El Alfa Romano que bebía un trago de whisky, le escupió el líquido a su beta que estaba sentado justo frente a él, solamente separados por el fino escritorio de madera.
— ¡Carajo, Joshua, mira nada más como me dejaste! Me acabo de duchar y de ponerme ropa limpia. — El beta se apresuraba a limpiarse con un pañuelo.
— Tu tienes la culpa, me das esa información así de la nada, ¿Cómo quieres que reaccione? Dime, Ivanko, ¿Por qué dices que Alejandra puede ser una luna? Eso no me lo esperaba,