La enfermera Sofía no sabía a ciencia cierta como podrían vivir en el mundo de los humanos, no traían nada consigo, ni joyas, ni dinero, nada valioso que las ayudara. Pero confiarían en qué la diosa luna las ayudaría.
A media mañana, la loba Carmina llegaba al hospital, ella vestía elegante. Caminaba con una altivez que te hacía pensar que era la luna de la manada, pero no era más que la amante del rey.
— Buenos días, quiero visitar a la loba que rescataron fuera del territorio, he traíd