La llegada de Ale al castillo Salvatore.
Un coche amplio los esperaban en la puerta, el chófer al verlos salir de inmediato bajó para abrirle la puerta a la madre que cargaba un cachorro, a su Alfa que también tenía un lobezno en brazos, y al beta que seguía batallando con el cachorrito que llevaba.
— Vamos al castillo Romano. — Ordenó el Alfa.
Ellos se marcharon mientras que la loba Carmina observaba la escena con rabia. Joshua no pudo haberla cambiado por una maltrecha madre de tres cachorros.
— ¡Me las pagarás Joshua, te