La cachorra Salvatore ya viene.
Era muy divertido de ver como los cachorros corrían de un lado para otro intentando patear la pelota.
Pero más divertido era ver cómo los agotados y desvelados Alfas intentaban seguirles el paso a sus lobeznos que estaban llenos de energías.
Habían hecho dos equipos, Lorenzo, Joshino y el Alfa Romano, contra Leo, Lionel y el rey Salvatore.
— !Pásame la pelota, papá, estoy libre! — El regordeto Lionel recibió el balón y corría con el para meter gol, pero el competitivo Lorenzo llegaba