La angustia del corazón de un padre.
El Alfa anfitrión, que llevaba años siendo sede y territorio neutral para importantes reuniones de Alfas, hoy estaba más ansioso que nunca de que esta reunión en particular, se terminara de una vez por todas, y que pusiera conservar su cabeza en su lugar.
— !Joshua Romano, no me dejes a mi el trabajo de explicarle al Alfa Salvatore lo que está pasando con sus cachorros! — El celular ya se escuchaba cortado, el Alfa había colgado. — ¡No le cuelgues Joshua, ven tu mismo a darle la cara a Leo