La amenaza del Alfa Salvatore.
Las lunas después de horas de compras, fueron a un lindo restaurante que era atendido por amables lobos jóvenes, los licántropos solían tener un
cuerpo perfecto, y eran atractivos de miles de formas.
— Bellas señoritas, ¿Qué le podemos ofrecer? Tenemos muchas delicias aquí. — El simpático lobo se acercó con una libreta en la mano para anotar el pedido de las lunas.
— !Oh... Pero que amables, yo quiero ver la carta, quiero ver que me apetece más...! — Angya estaba de buen humor, cansada p