Entrega de rey y reina.
Ese día que terminaba había sido de gran dicha para algunos Alfas. Ellos estaban hablando temas de lobos solteros, fue por eso que el rey decidió retirarse a su habitación.
Un empleado del castillo lo guió hasta allá, subieron las escaleras y fueron hacia el ala este, el lugar era elegante, había cuadros y esculturas costosas, el buen gusto reinaba ahí, caminaron hasta un gran puerta de madera tallada, más justo antes de entrar, el Alfa preguntó.
— ¿En qué habitación están mis cachorros?