El suplicio de Petya, su luna ya no lo quiere.
El lobo de Petya que antes había estado en su estado salvaje y muy furioso, ahora estaba en un rincón lleno de tristeza, su luna lo estaba abandonando, y él sin ella no era más que un perro pulgoso y miserable.
— Adisson, no... no me dejes, puedo arreglarlo, ser diferente, tratarte mejor, sabes que te amo, me puse muy celoso, no me controlé, pero somos Alfa y luna, no podemos separarnos, por favor, te ruego que reconsideres tu decisión, piensa en el cachorro, él tiene que crecer conmigo.
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