El desprecio del Alfa Romano.
En la mesa principal el Alfa prácticamente obligaba a Alejandra a comer. Ella no se sentía cómoda sin sus cachorros cerca.
— Escucha Alejandra, no es bueno que seas tan aprensiva con tus lobeznos, sé que te preocupan y que sientes que los debes mantener a salvo en todo momento, pero no debes olvidar que son lobos, conforme vayan creciendo se van a ir haciendo más independientes. Y no puedes hacer nada para evitar eso.
— Ahhh... Lo siento, puede que algunas veces sea una exagerada, es que.