Dos almas con una gran pena.
El Alfa no daba explicaciones a nadie, mucho menos de sus asuntos personales. Y aunque no era secreto para nadie que Carmina era su amante. El nunca había pensado en convertirla en su luna.
Las palabras de Alejandra, dejaron por un momento sin palabras al rey. No podía evitar que cada vez le intrigara más la vida que había tenido esa herida loba antes de haberla encontrado.
— No se que habrás vivido en tu anterior manada pero las cosas aquí no son como piensas. Esa loba que vino a verte