Diosa luna dame el poder de sanarla.
En el viaje, Alejandra se quedó dormida, el Alfa les echaba un vistazo de vez en cuando a los cachorros para asegurarse de que no estuvieran haciendo travesuras.
— Papá, mamá está dormida, pero... Tengo hambre y quiero un poco de carne, ¿Podrías darme un poco?
El Alfa nunca antes a medio camino hacia una misión, había tenido que parar a alimentar a nadie, pero su cachorro se asomaba por la parte trasera de la carreta con cara hambrienta.
— !Pararemos un momento! — Ordenó el Alfa, todo