Alejandra cerró los ojos pidiéndole a la diosa luna que le diera el poder para sanar la irreparable pierna de la luna del Alfa que tanto le había ayudado. Gracias a él sus cachorros y ella estaban vivos.
Mientras la luna tenía sus suaves manos sobre la pierna, está se regeneraba poco a poco, cada arteria, cada tendón, el hueso mismo, todo se estaba reparando y volviendo a su sitio. Era milagroso de lo que era capaz una sanadora enviada por la mismisima y poderosa diosa luna, un arma invalu