La noche cayó sobre la ciudad como un manto oscuro y pesado.
Desde la ventana de la mansión de Nikolai Orlov podía ver las luces lejanas de los edificios, brillando como pequeñas estrellas artificiales en medio del silencio. Todo parecía tranquilo desde arriba.
Pero yo sabía que esa tranquilidad era una mentira.
En el mundo de Nikolai, la calma siempre significaba que algo estaba a punto de explotar.
—No deberías estar despierta a esta hora —dijo su voz detrás de mí.
No lo había escuchado entra