Las sirenas de la policía seguían sonando a lo lejos, cada vez más cerca de la mansión.
Los guardias de Nikolai comenzaron a moverse con rapidez por toda la casa, apagando algunas luces exteriores y retirando cualquier rastro del enfrentamiento que había ocurrido minutos antes.
Parecía un procedimiento que ya habían hecho muchas veces.
Demasiadas.
Yo seguía de pie frente a Nikolai en el vestíbulo, observando la pequeña bala que aún tenía en la mano.
Su expresión era más oscura que nunca.
—¿Quié