Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz roja bañaba el búnker con una intermitencia incesante. Dante, a pesar del dolor, había logrado desenfundar su arma, apuntando hacia la esclusa principal con el pulso firme por pura adrenalina.
Elara se mantuvo detrás de él, sintiendo el frío del cañón de la pistola y el calor abrasador de la piel de su esposo. La puerta de acero siseó al abrirse, liberando un soplo de aire.
Elara contuvo el aliento, con los dedos entrelazados en su







