Mundo ficciónIniciar sesiónEl brillo azul de las pantallas de Miller era la única luz que cortaba la penumbra de la finca Valenti. El silencio se rompió con un pitido estridente, un aviso de frecuencia de emergencia, como una especie de alarma, que hizo que el pulso de Elara saltara contra su garganta.
— Lo tengo — gruñó Miller, sus dedos volando sobre el teclado — Es una transmisión directa a la Comisión. Nicolás ha abierto el canal.
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