Mundo ficciónIniciar sesiónLa fortaleza de Nicolás Leone se alzaba contra el cielo de Milán con soberbia. El aire, filtrado por sistemas de ventilación, conservaba un rastro gélido, un olor a sándalo y metal que golpeó a Elara como una bofetada física.
Era el perfume de Nicolás. Su aroma de caza.
Elara sintió que el estómago se le contraía en una náusea violenta. El sabor a bilis inundó su boca seca mientras caminab







