Mundo ficciónIniciar sesiónLa villa Valenti respiraba con el peso de los siglos. El aire olía a moho, a polvo antiguo y a un jazmín salvaje que devoraba las paredes de piedra. No era un refugio, era una cápsula del tiempo donde el fantasma de Vittoria parecía vigilar cada sombra.
Elara se detuvo en el gran salón, bajo una lámpara de araña que apenas filtraba la luz de la luna. Sofía estaba frente a ella, pálida, con la seda de su blusa manchada de la







