Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa seda negra del vestido se adhería a la piel de Elara como una segunda capa. Frente al espejo del tocador, el reflejo le devolvía a una extraña, una reina de hielo con los labios pintados del color de la sangre arterial y el vientre, cuna de los herederos de la mafia, oculto bajo pliegues de alta costura.
Nicolás Leone entró en la habitación sin llamar. Sus dedos largos y fríos se posaron sobre los hombros descubiertos de Elara. Ella n







