Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol de Estambul se filtraba por las celosías del palacio, dibujando patrones de sombras que parecían barrotes sobre la piel de Elara. Nicolás Leone estaba sentado frente a ella, saboreando un café turco con una parsimonia que le revolvía el estómago.
— Mis médicos son hombres eficientes, Elara — dijo Leone, dejando la taza de porcelana sobre la mesa — Creyeron que era una indigestión severa hasta que el an&aac







