Capítulo 8. La decisión silenciosa.
Camelia se quedó parada frente al espejo del baño, con el blister de pastillas anticonceptivas en la mano. El agua de la ducha seguía cayendo detrás de ella, llenando el espacio de vapor caliente. Su corazón latía con fuerza, como si supiera que estaba a punto de cruzar una línea de la que no podría regresar.
Miró las pastillas. Solo faltaban dos para terminar el envase. Dos pequeñas píldoras que, hasta esa noche, habían sido parte de su rutina sin que ella lo cuestionara demasiado. Pero ahora