Capítulo 5. La misma cama, mundos distintos.
Los días siguieron pasando, pero nada cambió realmente. La tensión entre ellos se había vuelto algo constante, algo que ya casi formaba parte de la rutina. Después de la discusión en la cocina, Camelia había intentado mantener las distancias. Fernando también. Y aunque dormían en la misma cama, cada noche se sentían más lejos.Esa noche en particular, la casa estaba en silencio cuando Camelia subió las escaleras. Solo se escuchaba el leve sonido de sus pasos descalzos sobre el mármol frío. Fernando ya había subido antes que ella, como venía haciendo últimamente. No esperó a que terminara de recoger la mesa ni le preguntó si iba a subir. Simplemente se fue, como si el peso de estar cerca de ella le resultara demasiado.Ella entró al cuarto principal y lo vio allí, acostado de espaldas, con la luz de la lámpara de noche encendida. Tenía el celular en la mano, pero la pantalla estaba apagada. No la miró cuando entró.Camelia se quedó parada junto a la puerta un momento, observándolo. Tr
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