Capítulo 51. Cacería en la oscuridad.
El sonido de la alarma era ensordecedor.
Y el rostro de Fernando se volvió blanco.
—Cortó los cables del generador principal —dedujo Elías.
Abrió la puerta apenas unos centímetros y observó el pasillo.
Caos.
Enfermeras corriendo.
Pacientes asustados.
Gritos.
Y una oscuridad intermitente bañada por destellos rojos.
—Llévatela por las escaleras de emergencia. ¡Ahora! —ordenó Fernando desde la cama.
—No —se negó Camelia—. No pienso abandonarte.
—¡Camelia!
La voz de Fernando salió tan fuerte que in