Capítulo 54. Vuelve conmigo.
—¡¡FERNANDOOOO!!
El grito de Camelia desgarró el estacionamiento. Sus piernas reaccionaron antes que su mente.
Corrió. Tropezó. El tobillo lesionado protestó con una punzada terrible, sin embargo, eso no la detuvo.
Se dejó caer de rodillas junto al cuerpo de Fernando.
—¡Fernando!
Su rostro estaba completamente blanco.
Los labios tenían un tono azulado.
Y la sangre…
Dios.
Había demasiada sangre.
Los vendajes del abdomen estaban empapados.
—No… no…
Las manos de Camelia comenzaron a temblar.
—Fern