Capítulo 7. Solo es Luciano.
El teléfono seguía vibrando entre ellos. El sonido parecía demasiado fuerte en medio del silencio que había quedado entre ellos.
Fernando seguía con la mandíbula apretada, sosteniendo el móvil hacia abajo para que Camelia no viera la pantalla. Ella lo observaba con una mezcla de dolor y cansancio.
—Atiende —repitió, esta vez más baja, pero igual de firme—. Vamos. Quiero ver quién es tan importante que te hace poner esa cara.
Fernando respiró hondo, por un segundo pareció dudar, para su buena su