Capítulo 46. Instinto.
Fernando no pensó. No respiró. No dudó. Simplemente se lanzó. Su cuerpo se interpuso entre el cuchillo y su esposa.
Todo ocurrió demasiado rápido. Valeria soltó un grito de sorpresa. Intentó detenerse. Pero ya era tarde. La hoja penetró con violencia el costado izquierdo de Fernando. Un sonido húmedo rompió el aire. El cuerpo masculino se estremeció.
Los ojos de Camelia se abrieron.
—¡¡NO!!
La sangre comenzó a extenderse sobre la camisa de su esposo. Valeria soltó el mango del cuchillo. Retr