Capítulo 37. Declaración de guerra.
El hospital entero entró en caos.
No porque hubiese una emergencia. Sino porque Fernando Zaldívar acababa de ordenar que habilitaran una pequeña sala de conferencias en la planta baja.
En menos de cuarenta minutos, periodistas portugueses, españoles y corresponsales internacionales comenzaron a llegar.
Luciano había movido cielo y tierra.
La noticia ya era tendencia.
"CEO Zaldívar rompe el silencio desde un hospital en las Azores."
Mientras tanto, Camelia observaba la televisión desde la cama.