Capítulo 28. Demasiado tarde para la verdad.
Fernando se quedó sentado en el suelo del pasillo durante horas. El mármol frío le atravesaba la ropa, pero ni siquiera lo sintió. Tenía la mirada fija en la puerta cerrada de la suite 1208, como si pudiera atravesarla con la fuerza de su voluntad.
De vez en cuando hablaba en voz baja, lo suficientemente alto para que ella pudiera escucharlo.
—Camelia… sé que me odias ahora mismo. Y tienes todo el derecho. Pero no voy a irme. No, esta vez.
Hizo una pausa. Su voz se quebró.
—Valeria me hizo cree