Capítulo 29. La última amenaza.
Elías chocó contra el suelo. El impacto sonó seco en la habitación.
Camelia soltó un grito sordo. Se agachó de inmediato junto a él. Le tocó el rostro con las manos temblorosas. Elías tenía la comisura del labio rota. Sangraba.
Fernando dio un paso al frente. Tenía los nudillos rojos. El pecho le subía y bajaba con rapidez. El aire le faltaba.
—¡No te acerques! —le gritó Camelia. Se puso de pie de golpe. Se interpuso entre los dos hombres. Sus ojos eran dos rendijas de hielo puro.
Fernando bajó