Capítulo 22. La transmisión.
Valeria se quedó quieta sobre Fernando durante unos segundos, con la mano aún dentro de su pantalón. Él seguía murmurando el nombre de Camelia como un mantra roto. La rabia que Valeria había sentido antes empezó a hervir con más fuerza.
“Incluso así… sigue llamándola a ella”.
Una idea oscura y peligrosa cruzó por su mente.
Con movimientos lentos, Valeria sacó la mano y se inclinó hacia la mesita de noche. El celular de Fernando estaba ahí, donde él lo había dejado caer. Ella lo tomó con cuidado