Capítulo 114. Retándose.
Elías se paró en frente de Fernando, bloqueando el acceso hacia la habitación con todo su cuerpo. Su pecho chocó directamente contra el hombro de Fernando.
—Hazte a un lado, Elías —gruñó Fernando.
Su voz sonó ronca, cortante y áspera. Sus ojos oscuros estaban clavados en la madera maciza de la habitación que tan diligentemente protegía Elías.
—No vas a entrar ahí —respondió Elías.
El tono de Elías fue frío. Seco. Absoluto. No bajó la mirada ni un solo milímetro. Sostuvo el duelo visual contra e