Capítulo 132. Enfrentados a la pasión.
Elías apretó los dedos alrededor de la cintura de la italiana. La empujó con más fuerza contra la pared de yeso. La madera del zócalo crujió bajo las botas del ejecutivo.
—Dime tu nombre —le exigió Elías. Su voz sonó áspera, cortante y sin ningún rastro de paciencia.
La joven Fontana echó la cabeza hacia atrás. Su respiración chocó contra la barbilla del español. Sus ojos verdes brillaban con desafío bajo la luz blanca del techo.
—No te incumbe —le escupió ella en la cara.
Elías soltó un gruñid