Capítulo 113. Entrégamelo.
—No te estoy pidiendo permiso, papá —dijo Fernando. El tono de su voz bajó, volviéndose frío, cortante y letal—. Voy a salir de aquí. Si quieres detenerme, vas a tener que dispararme en la pierna. Y te advierto que aun así me voy a arrastrar hasta el aeropuerto.
Arturo lo observó en silencio. Vio el sudor en las sienes del muchacho. Vio la rabia oscura y asesina en sus ojos. Vio exactamente el mismo fuego salvaje que él mismo había sentido horas atrás cuando amenazó con romperle el cuello al ci