Capítulo 115. Duelo de titanes.
Elías no se movió. Soportó el impacto de su espalda contra la madera maciza sin emitir un quejido.
Su mente trabajaba a toda velocidad. Sabía que Fernando estaba perdiendo el control. Sabía que si abría esa puerta ahora, el Zaldiviar vería al prisionero amarrado, lo atacaría con toda su furia y sería capaz de matarlo. Y aunque eso no debería importarle, no podía evitarlo; tenía una inmensa gana de protegerlo. No quería que ese muchacho sufriera; Elías no quería eso.
No quería que Fernando tocar