Capítulo 11. El secreto en el cajón.
Camelia salió al pasillo. Las piernas le temblaban. Se arregló la falda rota y cruzó los brazos sobre su pecho.
Las secretarias bajaron la vista de inmediato. El silencio era sepulcral.
Caminó rápido hacia los ascensores. Apretó el botón de bajada repetidas veces.
—¿Camelia?
Se detuvo. Elías la miraba con el ceño fruncido. Él era su viejo amigo de la universidad. El mismo al que ella había recomendado para un puesto dentro de la empresa hacía un par de años, y desde hacía unos meses era gerente