Capítulo 12. La visita inesperada.
El timbre de la puerta principal volvió a sonar. Largo. Urgente.
Fernando soltó el cuello de Camelia como si le quemara. Apretó los dientes. Sus fosas nasales se dilataron por la respiración agitada. Dio un paso hacia atrás, pasando una mano temblorosa por su cabello revuelto.
—No te muevas de aquí —ordenó él con voz ronca.
Se dio la vuelta y salió de la habitación con pasos rápidos y pesados.
Camelia no le hizo caso. En cuanto Fernando desapareció por el pasillo, ella se agachó. Recogió la mal